Un libro (del latín liber, libri) es una obra impresa, manuscrita o pintada en una serie de hojas de papel, pergamino, vitela u otro material, unidas por un lado (es decir, encuadernadas) y protegidas con tapas, también llamadas cubiertas. Según la definición de la Unesco,​ un libro debe poseer 25 hojas mínimo, pues de 24 hojas sería un folleto y de una hasta cuatro páginas se consideran hojas sueltas (en una o dos hojas).

Dichas reglas mnemotécnicas ayudaban tanto a la memorización como a la difusión de los relatos.

Es el caso de los poemas homéricos, que han merecido valiosos estudios sobre el particular.

Los orígenes de la historia del libro se remontan a las primeras manifestaciones pictóricas de nuestros antepasados, la pintura rupestre del hombre del paleolítico.

Con un simbolismo, posiblemente cargado de significados mágicos, estas pinturas muestran animales, cacerías y otras escenas cotidianas del entorno natural del hombre antiguo, que trataba de dominar las fuerzas adversas de la naturaleza capturando su esencia mediante su representación.

Posiblemente, gran parte de las tradiciones y leyendas han tenido semejante inicio.

Esta transmisión oral tenía el inconveniente de los «ruidos» que deformaban el mensaje.

En el período de los reinos combatientes (475-221 a.

C.) La seda se usó mucho como soporte para escribir.

Son el más antiguo precedente de los primeros documentos impresos de que se tiene memoria.