I had just moved to a new city for an internship and found Pam, a friend from home, was living about an hour from me. So, we met once a month at Starbucks halfway between my home and hers and got to talking, growing, and laughing.One Thursday morning, she asked how work was going when I casually mentioned that I had just been to a conference with my co-worker, who happened to be a man.I would’ve liked to think that I was privy to boundaries.

Webcam adult dating for andriod-72

Me parece un buen momento para que hablemos del verdadero problema de fondo.

La industria cosmética se sostiene sobre una mentira: hacer creer a sus clientes que la eficacia de sus productos tiene una base científica. Cuando trabajaba en Cambridge, coincidí en una cena con un investigador que acababa de ser fichado por una conocida marca de cosméticos.

Nota: Si os interesa este tema, os recomiendo el libro “Bad Science”, escrito por Ben Goldacre, investigador médico en la Universidad de Oxford.

En sus páginas podéis encontrar multitud de detalles sobre los fraudulentos ensayos clínicos de las empresas cosméticas y también los argucias legales para evitar denuncias por publicidad engañosa.

Nota II: Aquí podéis leer un artículo de denunciando una crema “con alto contenido en ADN”.

But I also have seen firsthand boundaries have been conducive to growing MORE love and trust between my husband and I – and isn’t that how it should be?No tengo nada contra quienes disfrutan comprando cosméticos caros.También hay gente que encuentra su felicidad comprando ropa de marca. Lo que me indigna de la industria cosmética es que utiliza la confianza que la sociedad tiene en la Ciencia para enriquecerse con productos dignos de alquimistas medievales.La industria de la belleza se sustenta sobre un marketing muy sofisticado que esconde un burdo timo.Tomemos como ejemplo las cremas: todas funcionan igual.Las empresas cosméticas quieren hacernos creer que realizan investigación de vanguardia, pero sus estudios ni se publican en revistas científicas ni pasan los mínimos criterios que requiere el método científico.